miércoles, 28 de mayo de 2014

¿Cuántas horas necesitas dormir realmente?



Si hay algo que todos los humanos necesitamos es dormir, algunos casi todo el día como los recién nacidos y, la cantidad de horas requeridas va bajando a medida que envejecemos. Pero ¿cuántas horas necesitamos dormir realmente? Hoy, vamos a contarles cuántas horas es necesario dormir, ya que dormir de menos o de más puede ir en contra de su salud.

Cuánto tiempo necesitamos dormir

No hay una receta que diga que todas las personas de cierta edad deban dormir obligatoriamente cierta cantidad de horas, ya que todos somos diferentes, pero sí existen pautas. La recomendación médica según la edad es:

• Recién nacidos (de 0 a 2 meses): alrededor de 18 horas, repartidas en varias etapas.
• Bebés (3 a 11 meses): entre 14 y 15 horas. Hay dos siestas al menos
• Niños pequeños (1 a 3 años): entre 12 y 14 horas con una siesta
• Niños preescolares (3 a 5 años): entre 11 y 13 horas. Pueden requerir o no una siesta
• Niños de primaria (5 a 10 años): entre 10 y 11 horas
• Adolescentes (Entre 11 y 17 años): entre 8,5 y 9,5 horas
• Adultos: de 7 a 9 horas

Si bien las pautas médicas son esas, la realidad, sobre todo después de la infancia, es muy diferente. Hay gente que se las arregla con menos de lo mínimo y otros que andan como zombies pese a dormir 10 horas.

La opinión de la ciencia

Los científicos, estiman que las necesidades de sueño reales de una persona deben calcularse considerando dos aspectos:

• Tiempo basal: la cantidad de horas que el cuerpo necesita
• Deuda de sueño: las horas de mal dormir y que simplemente no dormimos y que se van acumulando con el tiempo.

Por tiempo basal consideran la necesidad diaria de cada persona. Eso es difícil de calcular, pero el número va entre 5 y 9 horas (lo más común es entre 7 y 8), y depende de muchos aspectos como edad, sexo, genética y existencia de alguna condición médica. 

Si una persona duerme lo necesario todas las noches, las cosas irán bien, pero cuando nuestro ritmo de sueño de ve intervenido y empezamos a acumular “deuda” el cuerpo paga las consecuencias.

Nuestro organismo está preparado para funcionar de diferentes maneras durante el día siguiendo el llamado ritmo circadiano. Si este ritmo se ve alterado, podremos sufrir de exceso de sueño o insomnio, tal como les ocurre a quienes sufren de Jet Lag.

Una deuda de sueño puede ser pagada, pero no a corto plazo. No sacas nada con dormir una tremenda siesta si la noche anterior te fuiste a la cama a las 3 de la madrugada y despertaste a las 6 de la mañana.

Las consecuencias de dormir mal

El no dormir lo necesario o, al contrario, dormir mucho más de lo que nuestro cuerpo necesita, puede pasarnos la cuenta a nivel de salud, ya sea a corto o largo plazo.

Dormir poco

Quienes duermen menos de lo necesario y arrastran una gran deuda de sueño tienen mayores posibilidades de padecer obesidad, problemas cardiacos, diabetes, enfermedades psiquiátricas y, ser causantes de un accidente, ya que no están lo suficientemente alerta. A largo plazo, verán como su memoria falla y su organismo se va debilitando.

Dormir mucho

Al otro extremo tenemos a quienes se pasan una buena porción del día durmiendo. Podríamos pensar que están sanos y bien descansados, pero los excesos no son buenos. 

Científicos, comprobaron que las personas que duermen en exceso presentan un deterioro cógnitivo mucho más temprano en la vida, especialmente en el caso de las mujeres.

Además, aunque que se duerman más horas este sueño puede ser de baja calidad, por lo que no se logra el objetivo. Asimismo, el exceso de sueño puede estar relacionado a una enfermedad.

Qué hacer para dormir bien

La misma persona es quien determina cuántas horas necesita para sentirse bien y alerta durante el día, aunque debe estar dentro de los parámetros que entregan los científicos.

Un buen dormir depende mucho de tener buenos hábitos de sueño: horarios más o menos fijos para ir a la cama y levantarse, seguir una rutina antes de acostarse y alimentarse bien.

En caso de problemas, existen médicos especializados en los trastornos del sueño y que, mediante técnicas modernas, pueden averiguar qué causa nuestro padecimiento y solucionarlo.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Naranjas menos naranjas, pero más saludables y con un 20% más de capacidad antioxidante


Un grupo de científicos españoles ha logrado obtener naranjas con un mayor contenido en beta-caroteno en la pulpa y una mayor capacidad antioxidante (hasta un 20% más), un trabajo que se ha realizado sobre plantas en las que se ha acortado el tiempo de floración respecto a las habituales. 


El estudio ha sido realizado por científicos del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la empresa de base tecnológica Biopolis. Los resultados han sido publicados en la revista Plant Biotechnology Journal. 

Además, las naranjas obtenidas en este trabajo presentan un color amarillo intenso y hasta 36 veces más beta-caroteno en la pulpa, precursor de la vitamina A, según la nota de prensa del CSIC difundida esta semana. 

Para lograrlo, los expertos han transformado plantas de naranja dulce manipulando un gen relacionado con la conversión de beta-caroteno en xantofilas (responsables del color anaranjado de las naranjas). Esta técnica se ha realizado en plantas en las que se adelantó la floración (apenas cuatro meses, menos de la mitad del tiempo habitual).

El resultado ha sido la obtención de frutos en menos tiempo, que acumulan un mayor contenido en beta-caroteno, con zumos que tienen aumentada la capacidad antioxidante. 

Una fruta llena de propiedades saludables

El CSIC ha recordado que las naranjas contienen una gran cantidad de antioxidantes con propiedades saludables, como los carotenoides, la vitamina C y otros metabolitos, como los flavonoides y los polifenoles. 

Muchas de estas moléculas vegetales se han relacionado con una protección antioxidante y la prevención de enfermedades degenerativas. 

Los carotenoides son los principales pigmentos responsables del color de la piel y de la pulpa de los frutos cítricos y contribuyen enormemente al valor nutricional y antioxidante de estos. 

Aunque los cítricos son una fuente rica y compleja en carotenoides, la mayoría de las variedades de naranja acumulan principalmente xantofilas, que representan más del 90% del total de los carotenoides. 

Por el contrario, los niveles de otros carotenoides nutricionalmente importantes como el betacaroteno son considerados "deficientes" en estas variedades, según las mismas fuentes.

viernes, 21 de febrero de 2014

Recordamos mejor a los feos


Aunque nos resulte más agradable y pasemos más tiempo mirando a las personas guapas, nos acordamos mejor de los feos. Así lo afirma un estudio de la Universidad de Jena (Alemania), tras demostrar que un rostro simétrico y de proporciones armoniosas, acorde con el canon de la belleza facial femenina, es recordado en menor medida que un rostro poco agraciado y de rasgos extravagantes. Según los autores, una cara bonita no deja huella en nuestra memoria si no tiene alguna característica peculiar que la haga única, como unos ojos desorbitadamente grandes o unos labios muy prominentes como los de la actriz Angelina Jolie.

Este nuevo trabajo desmiente la creencia popular de que los rostros de dimensiones perfectas, como los pintados por Da Vinci según la Proporción Áurea, son mejor recordados al procurarnos una mayor satisfacción visual. Los psicólogos mostraron a un grupo de voluntarios diversas fotografías de rostros de personas desconocidas. De estas caras, la mitad eran de personas poco atractivas, y los participantes apenas tenían unos segundos para memorizarlas. Días después, los investigadores volvieron a mostrarles las imágenes y comprobaron que las caras menos atractivas fueron recordadas en mayor medida. El estudio reveló además que, en el caso de los rostros atractivos, se dio un gran número de falso positivo, es decir, que los participantes declaraban que reconocían una cara sin haberla visto antes.

Estudios previos llevados a cabo en diferentes países han logrado concretar el ideal universal de belleza facial femenina: pómulos altos y ligeramente prominentes, ojos grandes, barbilla saliente y triangular, distancias pequeñas entre nariz y boca y entre nariz y barbilla, labios carnosos y gruesos, y cejas arqueadas. En vista del nuevo trabajo, estos rasgos hacen que todas las miradas se posen sobre nosotras, pero no aseguran que la próxima vez que nos vean recuerden nuestro nombre.

lunes, 27 de enero de 2014

¿Por qué el estómago es el segundo cerebro?


Todos sabemos que somos animales con un único cerebro… Ah, no, espera, parece que ese órgano que tan solo parece encargarse de tareas básicas como la digestión contiene neuronas en su interior. ¿Sabías que el estómago es el segundo cerebro? Si no tienes ni idea de por qué dicen eso, puede que necesites seguir leyendo.

¿Cómo funciona el sistema digestivo como segundo cerebro?

El sistema nervioso entérico está incrustado en la pared estomacal, y contiene alrededor de 500 millones de neuronas y nueve metros de largo encargados de hacernos sentir deseos de comer chocolate cuando estamos en una situación de estrés. Desde siempre se ha sabido que este sistema es el encargado de controlar la digestión, pero hoy en día se lo considera importante en nuestro bienestar físico y emocional.

Funciona de manera independiente o en conjunto con nuestro cerebro mediante el llamado nervio vago, y aunque nosotros no somos conscientes de sus “pensamientos”. ¿Cuáles son esos pensamientos? El sistema nervioso entérico nos ayuda a sentir las amenazas exteriores y actuar sobre ello.
Más allá de los puntos básicos necesarios por los que es importante el sistema nervioso entérico, seguramente alguna vez hayas notado cómo el mismo estómago expresa a la perfección lo que sientes. Miedo, emoción y estrés se sienten en el estómago, incluso las conocidas “mariposas” relacionadas al amor.

El sistema nervioso entérico

Mientras que en el cerebro y a lo largo de la médula las conexiones neuronales son claramente visibles, el sistema nervioso entérico está mucho más escondido en los intestinos, por lo que no fue descubierto hasta el siglo XIX.

Es parte del sistema nervioso autónomo, la red de nervios periféricos que controlan las funciones viscerales. Es el sistema nervioso original que emergió en los primeros vertebrados hace más de 500 millones de años y que se ha vuelto más complejo a medida que la evolución se llevó a cabo, dando lugar al cerebro en sí.

Es muy parecido al cerebro: tiene varios tipos de neuronas y las células gliales de apoyo, produce hormonas y neurotransmisores –incluso generan más dopamina y serotonina que el cerebro–.

La digestión es algo bastante complicado, por lo que tiene sentido que haya una red de nervios que controlen la mezcla de los alimentos, la coordinación de las contracciones musculares y mantener el ambiente bioquímico necesario para que las enzimas hagan su trabajo.

Además, necesita muchas neuronas ya que comer es algo tremendamente peligroso: está lleno de invasores peligrosos. Si se detecta algo peligroso, el sistema nervioso entérico provoca una diarrea o alerta al cerebro para provocar vómitos.

Los sentimientos y el estómago

Lógicamente, el sistema nervioso entérico no tiene emociones, pero sí puede influir en la formación de las mismas en el cerebro. Si bien los neurotransmisores producidos en el estómago no pueden entrar en el cerebro más que a pequeñas zonas que carecen de una barrera de sangre como el hipotálamo; sin embargo, las señales enviadas sí pueden influir.

Cuando sentimos “mariposas en el estómago” es porque la sangre se desvía hacia los músculos ya que se activa el mecanismo de lucha o huida. El sistema nervioso entérico hace que ante situaciones de estrés el estómago aumente la producción de grelina, una hormona que hace que sintamos más hambre pero reduce la ansiedad y la depresión. Esta a su vez estimula la liberación de dopamina en el cerebro.

El vínculo entre el estómago y el estado mental se debe a que gran cantidad sobre nuestro medio ambiente proviene del intestino. Sin el estómago no habría energía para sostenernos, por lo que el funcionamiento adecuado es tan necesario que el cerebro tiene que estar conectado al mismo.

viernes, 27 de diciembre de 2013

¿Por qué nos dan calambres al tocar algunos objetos?


Seguro que te ha pasado que estás tan tranquilo y te rozas con tu amigo, o al tocar una valla o al bajar del coche y zas, calambrazo en la mano. ¿A qué se debe ésto y cómo podemos evitarlo? ¿Es peligroso? A continuación os explicaré a quién echarle la culpa de este hecho y cómo minimizar el efecto. Vamos a ello:


¿Qué son esos calambres?

Estos calambres se producen porque nuestro cuerpo elimina la electricidad estática acumulada. Seguro que si eres chica, alguna vez has notado como se te erizaba el pelo siguiendo las púas del peine. Éste es un ejemplo claro de la presencia de electricidad estática dentro de nuestro cuerpo . El otro, más molesto, es cuando tocamos algún objeto y notamos un calambrazo en el dedo, que puede llegar casi a doler.

La culpa es del ambiente seco. Cuando se trata de un día seco y frío, la conductividad del aire disminuye muchísimo, dificultando la liberación de esta electricidad estática que se acumula en nuestro cuerpo y que, debido al "efecto punta" , se libera por las zonas más puntiagudas de nuestro cuerpo (generalmente los dedos) al entrar en contacto con un objeto que posea mayor capacidad conductora, como puede ser un objeto metálico u otra persona.


¿Cómo se forma esa electricidad estática? image


Generalmente es por la fricción. La ropa, el asiento del coche, el movernos por la cama, la gente que anda arrastrando los pies, todos esos casos de fricción liberan electrones en los tejidos (incluidos los de nuestro cuerpo), creando una carga eléctrica que se va acumulando en nuestro organismo hasta que encuentran un objeto o una toma de tierra (como el coche, o una barandilla, por el que liberarse y, al hacerlo de golpe, es cuando notamos ese calambre tan molesto.


¿Como evitar estos calambres?

Acumular la electricidad estática es prácticamente imposible, ya que solo con llevar ropa ya se va produciendo esa fricción que nos irá cargando poco a poco, y la sequedad y frío del aire tampoco podemos controlarla, así que lo único en lo que podemos influir es en la liberación de esa energía. Para ello, cuando uno crea que ha podido acumular electricidad estática, porque ha estado montando en coche, o si has dado muchas vueltas en la cama o andando sobre una alfombra arrastrando los pies, lo mejor es encontrar una "toma de tierra" en la que liberar esa electricidad, haciéndolo con la mayor superficie posible . Es decir: en ve z de tocar un objeto con un dedo, hacerlo con la mano completa, como abrir la puerta del coche tocando el cristal primero con la palma de la mano, o descalzándote y poniendo un pie en el suelo, etc.


image En las empresas de electrónica, como el riesgo de perder el producto a base de calambrazo, suelen llevar un aparataje como el de la imagen, en contacto con el pie y con el suelo para ir liberando la electricidad estática poco a poco de forma continua.


El riesgo no suele ser mayor que el de una sensación incómoda y, a lo mejor, algo dolorosa, aunque en casos extremos, en una gasolinera, por ejemplo, la chispa podría desencadenar un incendio. De todas formas, no creo que haya de qué preocuparse, que es muy difícil llegar a acumular tanta electricidad estática sin liberarla antes de alguna manera.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Adán sí esperó a Eva


¿Quién fue primero? ¿el hombre o la mujer? La Biblia enseña que Dios creó el mundo en seis días y al sexto día al hombre y después, a la mujer. La ciencia lo explica de otra forma: nuestro ancestro común femenino más reciente fue una mujer africana, la llamada «Eva mitocondrial» y ella llegó primero, mucho antes que el hombre.

Los últimos estudios genéticos sobre evolución humana concluían que Eva tuvo que esperar a su Adán unos 84.000 años. Pero ahora dos nuevas investigaciones vuelven a cambiar la historia de la evolución humana.

No le dan la razón al Libro del Génesis, pero se acercan un poco más. Concluyen que los antepasados que pasaron su genoma al resto de la Humanidad prácticamente se solaparon durante el tiempo evolutivo. Lo que aún no cambia es el origen de la Humanidad que sigue localizándose en África oriental, donde se cree que la especie humana actual nació hace unos 143.000 años. Y desde allí estos humanos modernos colonizaron al resto del mundo.

Los dos trabajos, uno de la Universidad de Standford (Estados Unidos) y otro de investigadores italianos, en Cerdeña, se publican en la revista científica «Science».

Ocho mil años antes

Eva no fue la primera, es más, según el trabajo de la Universidad de Standford, Adán llegó un poco antes.. Sus estimaciones indican que el hombre llegó hace 120.000 y 156.000 años y entre 99.000 y 148.000 años para la mujer. Los cálculos anteriores hablaban de entre 50.000 y 115.000 años atrás para el ancestro masculino. «Habría una diferencia de 8.000 años, pero ese tiempo no es significativo en la evolución humana por eso nuestra conclusión es que tanto la Eva como el Adán mitocondrial surgieron casi al mismo tiempo. Nuestra investigación muestra que no hay diferencia», explica a ABC Carlos Bustamante, profesor de Genética de la Universidad de Stanford y autor de una de las investigaciones. Bustamante insiste en que el trabajo no cambia, todavía, el curso de la historia evolutiva del hombre. Que coexistieran los dos sexos lo que nos dice es que la evolución humana ha sido bastante complicada. «Cuanto más conocemos de la diversidad genética humana, más reconocemos que aún sabemos poco de la prehistoria y cómo llegó el hombre a colonizar el mundo», dice.

Los expertos en evolución humana utilizan la genética para explorar el pasado de la humanidad. Lo hacen estudiando los genes mitocondriales que son los que se transmiten intactos, sin mezclas de madres a hijas, y los genes del cromosoma Y, que se pasan del padre a los hijos. De esta forma intentan reconstruir el árbol genealógico de la humanidad y para denominar al ancestro común recurren a los nombres bíblicos «Adán» y «Eva» al que añaden el apellido «mitocondrial». A pesar de utilizar el nombre bíblico, es muy poco probable que fueran el único hombre y la única mujer con vida en el momento o los únicos que hoy tienen descendientes. El Adán y Eva mitocondriales fueron aquéllos que lograron trasladar con éxito el cromosoma Y y el genoma mitocondrial a la mayoría de los humanos actuales en un proceso de selección natural.

En su investigación los científicos de la Universidad de Stanfordestudiaron las secuencias del cromosoma Y entre 69 hombres en nueve zonas diferentes del globo, en Namibia, República Democrática del Congo, Gabón, Argelia, Pakistán, Camboya, Siberia y México.

Construyeron un árbol genealógico que también ha permitido conocer mejor las relaciones entre las poblaciones de nuestros antepasados que se expandieron desde África hacia el continente europeo y Asia.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Las galaxias «pierden apetito» con los años, según un estudio de la NASA

Foto tomada por el telescopio espacial Hubble de la galaxia M82 en la llamada Gran Cuchara de la Osa Mayor.

Las grandes galaxias que pueblan el Universo pierden el apetito con los años, según se desprende de una investigación elaborada por el equipo del Telescopio Espacial Spitzer de la NASA.

Este trabajo, que se ha publicado en 'The Astrophysical Journal', contradice las teorías que se han barajado hasta ahora y que señalaban que estas galaxias crecían al fusionarse con otras vecinas, en un proceso que se conoce en la astronomía como «canibalismo galáctico».

El autor principal de la investigación, Yen-Ting Lin, ha explicado que se las galaxias masivas podrían «comenzar una dieta en los últimos 5 millones de años de su vida».

Estos nuevos hallazgos ayudarán a los investigadores a entender cómo los cúmulos de galaxias, que son unas de las estructuras más masivas en el universo, se forman y evolucionan.

Los cúmulos de galaxias se componen de miles de galaxias que se reúnen alrededor de su miembro más grande, llamado BCG. Los BCGs pueden ser de hasta decenas de veces la masa de la Vía Láctea, ya que se hinchan en tamaño tras 'comerse' otras galaxias, así como la asimilación de estrellas que se canalizan en el medio de un grupo cada vez mayor.

Para controlar cómo funciona este proceso, los astrónomos estudiaron a casi 300 cúmulos de galaxias que abarcan 9.000 millones años de tiempo cósmico. El grupo más lejano se remonta a una época en que el Universo tenía de 4,3 mil millones de años, y el más cercano, cuando el universo era mucho mayor a 13.000 millones de años, es decir, hace unos 800 años del momento actual.

«No se puede ver crecer una galaxia, por lo que se ha tomado un censo de la población», ha explicado el investigador, quien ha indicado que el enfoque de su estudio permite «conectar las propiedades promedio de las agrupaciones que se observaron del pasado relativamente reciente con los que se observaron más atrás en la historia del cosmos».

Los resultados mostraron que el crecimiento de BCG se produjo a lo largo de las tasas predichas por las teorías, hasta hace 5 millones de años, en un momento en que el Universo tenía unos 8 millones de años. Después de ese tiempo, parece que las galaxias, en su mayoría, dejaron de comerse a otras galaxias que las rodean.

Los científicos no están seguros de la causa de la disminución de apetito de las BCGs, pero los resultados sugieren que los modelos actuales necesitan retoques.